La aproximación de Rusia a China: La calamidad geopolítica del siglo XXI
Durante
los últimos tres años hemos sido testigo del acercamiento que Rusia y la
República Popular de China han venido construyendo, mismo que ha quedado
reafirmado con la última cumbre entre Vladimir Putin y Xi Jinping la pasada
semana, apenas dos días antes de culminar el 2022, y en la cual el presidente
ruso, además, anunciaba su invitación oficial al premier chino a visitar Moscú
en una fecha próxima ahora en 2023.
Sin embargo no debemos considerar esto como
una alianza formal; y es que Rusia y China son naciones donde el realismo guía
todo su accionar tanto interno como en sus agendas internacionales. Ambas están
aprovechando una suerte de “ventana de oportunidad” en el acercamiento, pero
llamarlo una “alianza” como tal, al menos en lo particular me genera mucho
ruido. Esta “ventana” no es otra cosa que la comunión de intereses hoy
manifiesta frente a tendencias surgidas en Washington que prevalecen, pero que
pueden cambiar, o hacer presión para que cambien. Es así que mostrar acciones
coordinadas sirve para poner presión sobre Washington, pero ambas naciones
mantienen sus canales individuales a fin de preservar intereses vitales que hoy
están siendo afectados por EE.UU.: La seguridad en Ucrania y Taiwán
(básicamente). Tenemos entonces que cualquier cambio surgido en Washington que
modifique a su favor alguno de ellos, la tensión sobre esos temas críticos de
cada uno llevará a acuerdos que probablemente no tengan consideración sobre la
situación de Moscú o Beijing según el caso. De allí mi argumentación que no
estemos frente a una alianza hasta alcanzar una situación común.
Hoy por ti,
mañana por mí…
La dinámica de la guerra en Europa ha mostrado que pese a los
pronósticos apocalípticos algunos analistas occidentales, China está apoyando
estrechamente a Rusia, mientras Rusia por su parte ha acentuado su participación
en patrullas con China en zonas del Lejano Oriente que son parte de los
objetivos vitales de China. De lograr Rusia imponer sus objetivos en Europa por
la fuerza, es altamente probable que ese tipo de pivot al Asia ruso se mantenga
en relación a China, fundamentalmente en el campo naval y aéreo, difícilmente en
lo que hace a despliegues terrestres. Este apoyo suma complejidades a las
medidas de contención a China en esa región toda vez que Rusia está a las
puertas de Japón y genera con ello mayores problemas a los planificadores
estratégicos, sumando un actor nuclear de las capacidades de Rusia en una zona
ya convulsionada con las amenazas de Corea del Norte.
El Ártico como gran tema…
Tal y como lo hemos señalado en diversas ocasiones en escritos y conferencias,
el Ártico “abre” espacios inimaginados para la mente occidental en términos
geopolíticos. Rusia (los invito a ver un mapa…) tiene naturalmente varias de las
llaves para el control absoluto de buena parte de esos espacios, que serán
críticos para China en su acceso a mercados globales. Rusia tiene una baza
importante ahí para recibir una suerte de derechos de “servidumbre” por el uso
del Ártico a China, no solamente en el pasaje sino en la asistencia a los buques
en tránsito y su seguridad.
Los “trabajos sucios” en África y Rusia como
principal “ejecutor”
China hace muchos años que tiene a África, toda ella, como
una suerte de gigantesca fábrica de donde se surte de una parte enorme e
indispensable de materias primas. En muchas de las naciones africanas la
seguridad física de las inversiones chinas es un tema de alta densidad y debe
decirse que a Beijing se le escapa a los modos duros de proveer la seguridad.
Rusia con corporaciones militares privadas como el Grupo Wagner que ya opera en
países de África como Libia, Mozambique, Malí, etc., puede ofrecer sus servicios
de seguridad a China, asumiendo “privadamente” el costo de acciones muchas veces
desagradables asociadas a la explotación de recursos en esa parte del mundo.
Evitar ser proveedor de materias primas
Rusia ciertamente ha sido sumamente
hábil en sortear las sanciones occidentales tras el inicio de la invasión a
Ucrania. Sus líderes se ufanan abiertamente de cómo han conseguido mercados a
sus materias primas a clientes de enorme demanda como China o India. Hemos
señalado que la elite rusa asume que puede tener una relación de pares con
Beijing, sin embargo consideramos que evitar ser un proveedor de materias primas
únicamente para China será crítico para Moscú. Aún cuando Rusia parte con
ventajas relativas en cuanto al desarrollo tecnológico y militar, no son muchos
los nichos en los que Rusia tiene superioridad sobre China hoy. El balance de
ellos será crítico.
El espacio, donde la guerra del futuro es ahora
Un punto
donde China y Rusia pueden hacer sentir su presión en Occidente es en lo
relativo al espacio. No veamos esto como un tema de si se instala una base lunar
o una misión a Marte, pues en este sentido los Estados Unidos mantienen una
inmensa ventaja sobre rusos y chinos con su Programa Artemisa y toda la
inversión privada en materia espacial. Observen esto en el uso militar del
espacio y el negar el acceso a facilidades existentes a otras naciones; acá
temas tales como sistemas de posicionamiento global, tanto en la afectación de
los occidentales como en la comercialización de los propios son solamente parte
de la agenda, que incluye también misiles hipersónicos capaces de alcanzar
satélites de comunicación y vigilancia en órbita. El acercamiento de Rusia a
China se puede interpretar como una tragedia en términos geopolíticos para
Occidente y las ideas de la libertad. Este acercamiento se retroalimenta por
liderazgos occidentales alejados del realismo, con agendas “2030” y otras
sandeces que hacen del mundo un lugar más inestable y por lo tanto peligroso.
Profundicemos en esto. Un Occidente que busque imponer una agenda basada en
principios morales lleva a la colisión y a la guerra. Es tan peligrosa como la
que conduce el Irán de los dementes ayatolas. Se guían por alcanzar un mundo que
solamente es posible si se impone por la fuerza esa cosmovisión a los otros. Lo
que se puede alcanzar en términos de conducta en el interior de una nación por
medio de las leyes resulta imposible de hacerlo en un mundo donde no existe
autoridad alguna por sobre la de los Estados (lección que los actuales políticos
occidentales, todos ellos jamás han comprendido, y no entenderán, y no pocos de
mis colegas tampoco). Por el contrario los intereses permiten establecer bases
concretas para coincidencias y estas últimas para, en el mejor de los casos
alcanzar situaciones de mejoras para todos los participantes y, al menos, lograr
un modus vivendi que respete las diferencias y eviten la guerra.
Jonathan
Benavides
* Publicado el miércoles 04 de Enero de 2023 en el portal web “Opinión
y Noticias”
https://www.opinionynoticias.com/internacionales/38591-la-aproximacion-de-rusia-a-china

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