NO ES LA TERCERA GUERRA MUNDIAL
Pero el tema sí se puso al rojo vivo. Todo
parece indicar que Irán ha sufrido un ataque masivo la madrugada de este sábado
28 para domingo 29, y eso va a traer consecuencias importantes incluso más allá
que en el Oriente Medio.
Repasemos lo básico.
Desde su triunfo en 1979, el régimen de los
Ayatolas ha implementado el plan imperialista más agresivo que se haya
presenciado en los últimos cuarenta años. Se creen elegidos por Dios para
redimir al mundo por medio de su visión extremista del islam chiíta (rechazada
por la mayoría de los musulmanes, incluidos muchos chiÍtas).
Hasta este momento, Irán ha impuesto su control
en Siria y Líbano, y ha extendido su influencia en Gaza, Cisjordania, Irak y
Yemen (principalmente). El objetivo ha sido crear una pinza alrededor de Israel
y Arabia Saudita, sus principales y más próximos enemigos. Pero el activismo
internacional iraní no termina allí. A lo largo de los años, y en particular
durante las últimas tres década, Irán ha tejido alianzas estratégicas con
Rusia, Venezuela y Cuba. De ese modo, su influencia también se deja sentir en América
Latina. El objetivo, hacer daño a los Estados Unidos.
Con todo eso, los ayatolas cometieron dos
errores serios, muy graves. Primero, abrir demasiados frentes de lucha.
Segundo, gobernar de manera irracional. Guiados por una visión mágica del mundo
y la religión, son pésimos administradores. Por ello, Irán vive una fuerte
crisis económica desde hace años. Si la crisis interna ya es un problema por sí
mismo, el asunto se agrava por todo el dinero que Irán gasta a manos llenas en
sus intentos de conquista. El resultado es un descontento generalizado de la
población, que explotó con el asesinato de Mahsa Amini, una joven iraní que
protestaba cansada ya de las criminales restricciones a la libertad, el mal
gobierno y la represión de unos primitivos trogloditas.
El golpe definitivo contra la economía iraní
fue la Guerra Civil Siria. Son más de diez años en los que Irán ha tenido que
invertir muchísimo dinero para mantener en el poder a Bashar al Assad. Si este
cae, Hezbollá en Líbano quedaría aislado y sería fácilmente derrotado por
Israel. Por eso, Irán no tuvo más remedio que solicitar el apoyo ruso para
defender a al Assad, pero esto se convirtió en un gasto extra (porque Rusia
nunca hace las cosas gratis). A Irán le pasó lo que advierte el refrán popular:
“el que mucho abarca, poco aprieta”.
La debilidad iraní se hizo patente cuando hace tres
años (Enero de 2020) el general Qassem Soleimani, el segundo hombre más
poderoso del país, fue eliminado por un ataque sigiloso norteamericano. Irán protestó
y amenazó, pero NO PUDO RESPONDER al
ataque. Quedó claro que su capacidad está muy mermada. Otros dos factores han
puesto a Irán en la mira de muchos países: uno, su apoyo a Rusia en el marco
del conflicto en Ucrania. Dos, su apoyo al terrorismo palestino. Y,
naturalmente, ahí sigue la molestia por sus ansias en desarrollar armas
nucleares.
El caso es que son muchos los países que le siguen
la pista a Irán. Y no se diga su propia población que, en general, ya está
harta de un gobierno inepto, primitivo y
criminal que, en vez de invertir en su propio desarrollo, se gasta el dinero en
proyectos imperialistas inútiles en otros lugares.
Este domingo han sido atacas por lo menos siete
ciudades: Khoy, Azarshar, Rasht, Karaj, Teherán, Hamedán e Isfahán. Los ataques
se han dirigido contra cuarteles militares, instalaciones petroleras, fábricas
de armamentos y depósitos de municiones. Particularmente interesante es el
hecho de que han sido destruidas fábricas en donde se producen los drones que
están siendo enviados a Rusia, para apoyarlos en sus operaciones en Ucrania. Por
este tipo de detalles, ni siquiera los iraníes saben quién los atacó.
Conforme fluían las especulaciones, se habló de
que el ataque podía venir desde Arabia Saudita, Israel, Azerbaiyán, o hasta
Ucrania. Supongo que eso te pasa cuando, por estúpido, te peleas con todo el
mundo. Por supuesto, la versión más realista es que el ataque haya sido
israelí. Es el único país que tiene la capacidad militar, tecnológica y
logística para lanzar un ataque que tome por sorpresa al régimen iraní, y que
pueda ser quirúrgico al punto de no provocar bajas civiles.
Además, ciertos detalles apuntaban a que esto
se veía venir. Apenas hace cuatro días, Estados Unidos e Israel realizaron
ejercicios militares de gran envergadura, desplegando bombarderos estratégicos,
cazas furtivos, etc. y muchos analistas señalaron que eso era una advertencia
contra Irán. La tensión aumentó el sábado con el sangriento atentado terrorista
palestino en el que ocho judíos fueron asesinados a la salida de un rezo en
Neeve Yaacov, en Jerusalén. Esto, aparentemente, es sólo parte del conflicto
con los palestinos. Pero no es así. Es más complejo.
Nunca ha sido un secreto que el principal apoyo
a los palestinos viene de Irán. Además, el grupo que se atribuyó el ataque fue
la Yihad Islámica, grupo terrorista chiíta directamente financiado por Irán. El
ataque contra Irán les mandaría un durísimo aviso. En otras épocas, una
represalia clásica de Israel ha sido la eliminación selectiva de líderes
terroristas palestinos. Esta misma estrategia parece que se aplicó en Irán. Se
reporta la eliminación de oficiales de las Guardias Revolucionarias de Irán. De
ese modo, se le estaría advirtiendo a los palestinos que esta vez han atacado a
su fuente de financiamiento, y que las represalias por el terrorismo en Jerusalén
pueden llegar más lejos, sin que NADA
ni NADIE puede detener a Israel.
¿Qué capacidad de reacción tiene Irán?, no
mucha, en realidad. No reaccionaron con la ejecución de Soleimani, y tres años
después su situación está más comprometida, porque ya dejaron de recibir ayuda
rusa. Ahora son ellos los que apoyan a Putin en su guerra en Ucrania. Por
supuesto, Irán puede ordenar a Hezbollá, Hamas y la Yihad Islámica que lancen
un ataque contra Israel, pero es obvio que Israel debe tener contemplado ese
panorama, y que su respuesta sería durísima contra ellos. Ya veremos mañana lunes
cómo se pone el asunto.
Lo interesante ahora es tomar en cuenta que
esto pudiera conducir a un derrocamiento del régimen iraní. Los ataques han
sido muy precisos y no se habla de víctimas civiles, así que los ayatolas no
van a poder invocar el “occidente nos quiere matar” para buscar el apoyo masivo
de la población. Al contrario, en Twitter empiezan a circular mensajes de los
grupos anti-gobierno de Irán, organizándose para continuar e intensificar su
lucha contra los tiranos que los gobiernan. El régimen de los ayatolas tal vez
ya entró en su fase final. Si Irán cae o queda inutilizado, Rusia lo va a
resentir. Pero también Venezuela y Cuba, así que esto va a tener implicaciones
mundiales.
En otras épocas, la siempre inoperante Unión
Europea habría tratado de defender a Irán, pero por su apoyo a Rusia se les
quitaron las ganas. Habrá que estar pendientes de cómo reacciona el gobierno
iraní. Probabilidades reales de ganar una confrontación bélica a gran escala,
no tienen (y lo saben). Pero los puede derrotar, además, su fanatismo
religioso. En ese caso, habrá que ver qué previsiones tomó Israel. Mientras
tanto, el colmo fue que la misma noche un terremoto sacudió la región contigua
a Azerbaiyán. Hasta el momento, el saldo es de 3 muertos. Ya andan diciendo por
ahí que hasta Dios se puso en contra de Irán.
Jonathan Benavides

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